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Columnas

Automatización y su impacto en el empleo

El Banco Central publicó el IPoM y un documento especial sobre el mercado laboral, los cuales hacen énfasis en el aumento significativo de la inmigración en los últimos años, fenómeno que no ha sido capturado por las encuestas de empleo, teniendo como consecuencia una subestimación de la creación de empleo.

Resulta valioso el completo análisis respecto a la situación del mercado laboral, en particular, la exclusión de la automatización como uno de los factores que explica la evolución laboral del último año. La mención de esta razón en los anteriores IPoM contribuyó a alimentar en la opinión pública la visión que la automatización podría ser un factor crucial detrás de los cambios recientes en el empleo, lo cual, como hemos señalado en Clapes UC reiteradamente, es poco convincente por varias razones.

La primera es que el progreso tecnológico y la automatización son procesos permanepaulatinos. Si bien es un factor presente en 2018, también lo fue en los años anteriores y, por lo mismo, llama la atención que quienes hoy argumentan que esta razón es una de las posibles causas de un mayor desempleo, no lo consideraran como una causa relevante en la debilidad del mercado laboral en los años previos.

La segunda razón tiene que ver con las predicciones de la hipótesis de automatización. Ésta predice que los trabajos de mediana calificación son los más susceptibles de ser reemplazados por tener una mayor incidencia de tareas rutinarias, perdiendo así participación en el empleo, mientras que los de alta calificación—complementarios a los avances tecnológicos—tienden a aumentar su participación. El último informe laboral de Clapes UC muestra que en el último año está ocurriendo lo opuesto: el empleo de mediana calificación gana participación y el de alta lo pierde. Al mismo tiempo, la desaceleración de salarios en el último año se debe casi íntegramente a las remuneraciones de los trabajadores de alta calificación. Todo esto contradice la hipótesis de automatización.

Finalmente, la tercera es que los avances tecnológicos no solo sustituyen trabajo, sino que también generan nuevas oportunidades de empleo y, por lo mismo, la evidencia empírica respecto al impacto de las tecnologías en el empleo es ambigua, siendo erróneo asumir que el efecto sobre el empleo es negativo.

Con todo, en el mediano y largo plazo sí se manifiestan los impactos de la automatización, por lo que es vital una fuerza laboral adaptable, de manera de reducir al mínimo los impactos negativos que podría tener en algunos segmentos de trabajadores, para lo cual ingredientes esenciales son la educación y formación continua, así como una institucionalidad laboral flexible que integre a los trabajadores a los avances tecnológicos.

Columna publicada en La Tercera/Pulso.