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Columnas

Cómo mejorar las proyecciones de pensión

Cuando éstas facilitan planificar el futuro, son valiosas. Sin embargo, aportan poco o incluso restan cuando su credibilidad es baja y su rango de incertidumbre es muy alto.

La Superintendencia de Pensiones redujo en febrero las rentabilidades con que se elaboran las proyecciones de pensión. Cuando se aplicó a principios de mayo, los simuladores redujeron las pensiones proyectadas para los jóvenes en 25%, preocupando a muchos. No obstante, hay grandes oportunidades de mejorar la actualización de rentabilidades y también algunos métodos.

La política pública exige que cuando un afiliado esté a 10 años de la edad normal de pensión de vejez, se le envíe una “proyección de pensión”, que luego se actualiza una vez al año. A cualquier edad el afiliado puede obtener proyecciones adicionales, usando los simuladores gratuitos ofrecidos por las administradoras, la Superintendencia y organismos de la sociedad civil. Desde 2012, la Superintendencia fija los principales parámetros usados por las proyecciones que ofrecen  las AFP.

Para un joven que hoy tiene 21 años, que iniciará su pensión a la edad de 70, uno de esos parámetros es el rendimiento real que las rentas vitalicias compradas en el año 2069 prometerán entre 2069 y 2100, aproximadamente. Parte de esa incerteza puede ser captada con una simulación probabilística, como la que ofrece la Superintendencia. Sin embargo, hay otra fuente de incerteza: en los últimos tres años el regulador ordenó cambiar dos veces los parámetros de rendimiento: primero al alza, en enero de 2016 y luego a la baja, en febrero de 2019, en magnitudes importantes.

Cuando las proyecciones facilitan planificar el futuro, son valiosas. Sin embargo, aportan poco o incluso restan cuando su credibilidad es baja y cuando su rango de incertidumbre es muy alto. Para abordar esto, propongo delegar al actual “Comité Técnico de Inversiones”, integrado por profesionales con gran experiencia financiera, la tarea de proponer actualizaciones a los parámetros de proyección todos los años, de modo fundado, después de un proceso de audiencias públicas.

Existen más desafíos. Proyectar rentabilidades para los primeros 20 años es una tarea bastante técnica, porque el mercado financiero es profundo a ese plazo. Eso no ocurre cuando se intenta proyectar rentabilidades desde el año 21 en adelante, pues el mercado es ilíquido hasta el año 30 e inexistente desde el año 31 en adelante. Sería un error que el Comité Técnico rehiciera cada año proyecciones de rentabilidad desde el año 21 en adelante sobre la base de datos frescos del mercado financiero, porque eso: (a) no toma en cuenta las múltiples medidas que las sociedades toman en plazos largos en respuesta a eventos extremos; y (b) no toma en cuenta la reversión parcial a la media del retorno accionario, donde destaca el estudio de Pastor y Stambaugh (2012).

Para las rentabilidades de los años 21 en adelante, propongo se instruya al Comité Técnico adoptar la práctica con que los sistemas de beneficio definido modifican sus “factores actuariales”, que abordan plazos similares: cambiarlos muy poco de una actualización anual a la siguiente. Esto no significa conceder una garantía o una opción collar, sino evitar fluctuaciones alarmistas en las proyecciones. Un resultado de adoptar esta práctica sería que, ante una misma actualización de las rentabilidades de los primeros 20 años, la pensión proyectada para los jóvenes de 21 años se modifique en menos de la mitad de la modificación que ocurrió en las últimas dos actualizaciones.

Al informar a la opinión pública cada actualización de rentabilidades, el Comité Técnico debería incluir y cuantificar otro impacto, hasta ahora omitido. Un afiliado cuyas inversiones (cuotas) presentan una “duración” de 8 años, aumenta su saldo en 8% cuando la tasa de rentabilidad de mercado baja de 4,0% a 3,0%. Este aumento compensa parte del impacto negativo que incorporar ese mismo cambio en la actualización, tiene sobre la pensión proyectada. Omitir este efecto de los reportes públicos del Comité Técnico exagera la variación efectiva en el tiempo de la pensión proyectada. Esta exageración es mayor para afiliados más cercanos a iniciar pensión, porque ellos tienden a haber acumulado un saldo mayor. Omitirlo también desconoce el aporte a la estabilidad de la pensión que hacen aquellas administradoras que alargan más la duración de las inversiones de los fondos bajo su cuidado.

Delegar el proceso de actualización al Comité Técnico de Inversiones –u otro consejo externo equivalente– perfeccionaría las proyecciones de pensión, que son una herramienta indispensable.

Columna publicada en El Mercurio Inversiones