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Columnas

18 Diciembre 2017 | Juan Bravo | Laboral

Creación récord de empleo público y estrechez fiscal

El actual frenazo económico ha llevado a un aumento moderado de la tasa de desempleo, lo que ha sido malinterpretado en muchas ocasiones como un reflejo de que el bajo crecimiento económico ha tenido un nulo o pequeño impacto sobre el mercado laboral. Mientras tanto, durante buena parte del frenazo, el empleo por cuenta propia ha liderado el aumento de puestos de trabajo. Sin embargo, este tipo de trabajo se caracteriza porque el 50% de estos empleos gana menos de $200 mil al mes y hay una altísima informalidad, donde casi el 90% no realiza cotizaciones para la vejez.

Además, un trabajo de Clapes UC mostró que la mayoría del aumento de este tipo de empleo en el periodo de desaceleración correspondió a alguna forma de subempleo, ya sea por insuficiencia de horas (trabaja una jornada parcial pero en forma involuntaria, porque la persona quiere y está disponible para trabajar más horas en forma inmediata) o por competencias (personas trabajando en empleos significativamente por debajo de su calificación). Es decir, muchos de esos nuevos empleos son más bien formatos de desempleo parcial o encubierto. Sin embargo, en los últimos meses, el empleo por cuenta propia fue desplazado como motor de la generación de puestos de trabajo por una creación récord de empleo asalariado en el sector público. Las últimas cifras revelaron que en el último año los ocupados aumentaron en 155.909, de los cuales 110.282 son empleo asalariado en el sector público. Este incremento es el más alto desde que existe la Nueva Encuesta Nacional de Empleo (es decir, desde enero-marzo 2010).

Si descomponemos el aumento anual de empleo asalariado público, se observa que más de 69 mil son con contrato indefinido y poco más de 28 mil son definidos renovables una vez al año. Si la descomposición se hace por forma de pago, más de 111 mil son con liquidación de sueldo, casi 3 mil son a honorarios y hay una destrucción de casi 4 mil con otras formas de pago. De esta manera la conclusión es clara: estamos hablando de un incremento de funcionarios públicos con carácter más bien permanente, esencialmente empleos de planta y contrata.

Los datos desmienten que este sea simplemente un cambio de composición de honorarios que pasaron a contrata y planta, ya que los honorarios, aunque poco, también aumentan. En conjunto con este dramático aumento de funcionarios públicos, se destruyeron 64.394 empleos asalariados en el sector privado en el último año, lo que da cuenta del deterioro que ha causado en el mercado laboral el frenazo económico. Esto resulta complejo en un escenario de alta estrechez fiscal, en donde la futura administración, sea cual sea, debiese buscar empezar a reducir los elevados déficit fiscales de estos últimos años.

Considerando las proyecciones oficiales de déficit fiscal efectivo para el periodo 2018-2021, la posición financiera neta del sector público se deterioraría en 6 puntos del PIB adicionales. Eso bajo un supuesto optimista, en donde la meta fiscal se vuelve año a año más exigente, reduciendo el déficit cíclicamente ajustado en 0,25% del PIB cada año.

Si, por el contrario, la meta no se vuelve más exigente, el endeudamiento neto para el periodo 2018-2021 subiría en más de 7 puntos del PIB. Así, el fuerte incremento de funcionarios públicos, si bien, puede ayudar en el corto plazo a contener la falta de oportunidades de empleo y evitar un alza mayor de la tasa de desempleo, no se condice con un escenario fiscal de rápido deterioro de la posición financiera neta, que fue el motivo fundamental para que Chile este año tuviera un recorte en la calificación crediticia por primera vez en 25 años. La cuenta siempre hay que pagarla, y ciertamente incubando un problema fiscal a futuro no es la manera sana de resolver el problema.

En definitiva, la única manera sostenible de solucionar la falta de oportunidades de empleo es recuperando la capacidad de crecer para que el empleo asalariado en el sector privado vuelva a ser el motor de la generación de puestos de trabajo, evitando tener que echar mano a los recursos fiscales para aumentar en forma desatada la contratación de funcionarios públicos, por cierto, generando una cuenta que vamos a tener que pagar todos en algún minuto.

Columna publicada en El Mercurio Inversiones.