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Columnas

10 Septiembre 2018 | Juan Bravo | Laboral

Crecimiento y empleo

La tasa de desempleo aumentó en el último año de 6,9% a 7,3%. El análisis aislado de este indicador podría llevar a concluir que el mayor crecimiento no se ha traducido en una mejoría en el mercado laboral, lo que sería paradójico.

Según la teoría económica, mientras mayor el crecimiento mayor será la creación de empleo asalariado en el sector privado. Este es el indicador más importante para evaluar el impacto del crecimiento en el mercado laboral. En cambio, el empleo por cuenta propia puede aumentar con mayor fuerza en épocas de debilidad al ser una alternativa para evitar el desempleo, y moderarse durante las recuperaciones, ante la expectativa de mejores oportunidades de empleo asalariado.

La relación del crecimiento con la tasa de desempleo es menos clara, ya que teóricamente el impacto del crecimiento en la fuerza laboral (la oferta de trabajo) es ambiguo. Cuando la economía está en fase negativa algunas personas fuera de la fuerza laboral se integran debido a que algún miembro del hogar perdió el trabajo, aumentando la oferta. Por otro lado, parte de la fuerza laboral se desalienta por la falta de oportunidades de empleo y dejan de buscarlo, quedando clasificados como inactivos en vez de desocupados (reduciendo la oferta de trabajo). En periodos de recuperación en cambio, las mejores expectativas incentivan a incorporarse a la fuerza laboral.

Entre 2010-2013 Chile creció 5,3% promedio y se crearon 178 mil empleos privados promedio anual, representando el 62% de la creación de empleo, mientras que los de cuenta propia constituyeron el 24%. En contraste, en el frenazo económico (de 2014-2017) crecimos 1,7% promedio, y el empleo privado aumentó en apenas 23 mil puestos, representando sólo 19% de la creación de empleo. El trabajo por cuenta propia, en tanto, representó el 54% del total. Así, este último tuvo un rol crucial durante el frenazo económico.

Ahora que la economía se recupera la composición de la creación de empleo da cuenta de ello. En el trimestre mayo-julio de 2018 el empleo asalariado y privado aumentó en 67 mil puestos, representando el 57 % de la creación de empleo, recuperando el liderazgo que había perdido en el frenazo.

Lo que sería paradójico es que el mayor crecimiento no se tradujera en una mayor creación de empleo asalariado privado, pero ello sí está ocurriendo. Pero el autoempleo se ha moderado, incidiendo en el crecimiento del empleo. Además, la fuerza laboral crece más que en el frenazo, por lo que estaría predominando el efecto de mejores expectativas.

Si la economía sigue creciendo a tasas altas y en forma sostenida continuará el proceso de generación de empleo asalariado en el sector privado, lo que se traducirá finalmente en una mayor absorción de personas que ingresan a la fuerza laboral. Es decir, no hay tal paradoja.

Columna publicada en La Segunda.