cerrar flex-next flex-prev icon-excel icon-facebook icon-flickr-gray icon-flickr icon-fullscreen icon-gal-next icon-gal-prev icon-ham icon-instagram icon-less-blue icon-less icon-linkedin icon-lupa icon-mail icon-menu icon-more-blue icon-more icon-reader icon-share icon-twitter play

Columnas

04 Diciembre 2017 | Juan Bravo | Inmigración , Laboral

Desafíos laborales para la economía frente al alto dinamismo de inmigrantes

El mercado laboral está viviendo importantes cambios debido a la inmigración. Mientras al tercer trimestre de 2013 representaban el 1,5% del empleo total, al tercer trimestre de 2017 esa cifra se había empinado al 2,3%. Uno de los elementos recientes de mayor notoriedad es la rápida incorporación de la comunidad haitiana en un periodo muy corto a nuestra sociedad y, en particular, al mercado laboral. A fines de 2016, los haitianos representaban apenas poco más del 2% del total de trabajadores inmigrantes, pero, tras un incremento muy acelerado, alcanzaron el 9,2% al trimestre julio-septiembre de 2017, posicionándose como el cuarto país más importante de procedencia del empleo inmigrante, desplazando a Argentina al quinto lugar.

Si miramos la tasa de crecimiento anual del empleo al tercer trimestre de 2017, vemos que el segmento de trabajadores nacidos en Chile lo hizo al 2%, mientras que el de inmigrantes creció al 14%. En consecuencia, las cifras muestran que el empleo inmigrante es un fenómeno que ha ganado mucha fuerza y esto continuará, por lo tanto, es necesario abordar una serie de desafíos en el plano laboral.

Un primer reto crucial es recuperar la capacidad de crecimiento. Ello, porque el actual frenazo económico que comenzó el cuarto trimestre de 2013 ha generando falta de oportunidades de empleo, lo que ha contribuido a alimentar la creencia de que esta situación se debe a la llegada de inmigrantes, cosa que la evidencia empírica para Chile ha desmentido. Aunque la tasa de desempleo ha aumentado moderadamente, la creación de empleo asalariado en el sector privado ha sido muy débil y solo el incremento del trabajo por cuenta propia (la mayoría de ellos subempleados) y del empleo asalariado en el sector público, ha permitido evitar alzas más abruptas en la tasa de desocupación.

A nivel general, es necesario propiciar un marco regulatorio moderno, sin excesiva burocracia y bien diseñado, que evite un cambio de composición negativo en el estatus de inmigración, desde regular hacia inmigración irregular o ilegal, de manera de evitar la informalidad, y la serie de vicios que ello conlleva. Dicho marco regulatorio debe tener un enfoque de derechos humanos, que respete los tratados internacionales, con foco en el trato justo y el trabajo decente, reconociendo los derechos y deberes de los inmigrantes. El Proyecto de Nueva Ley de Migraciones, ingresado en agosto de 2017, cubre algunos de estos aspectos, conteniendo elementos positivos, pero se muestra insuficiente en varios puntos.

En temas específicos, los inmigrantes tienen una concentración considerablemente mayor en subempleo por competencias (es decir, trabajan en empleos que requieren competencias inferiores a las que poseen) que los trabajadores chilenos. Uno de los factores que contribuye a ello es el proceso de validación de títulos, que puede ser un trámite muy engorroso. En este sentido, resulta necesario ampliar la atribución de reconocimiento a otras universidades (hoy está radicada en forma exclusiva en la Universidad de Chile), de manera tal de agilizar el reconocimiento de títulos y evitar que los inmigrantes profesionales tengan que desempeñarse en trabajos de baja calificación por motivos burocráticos. Lamentablemente, el actual proyecto de ley sobre migraciones no aborda este importante aspecto, cosa que sí hacía el proyecto de ley sobre la materia ingresado en 2013.

También es necesario modificar el artículo 19 del Código del Trabajo, que impone que a lo más el 15% de trabajadores bajo un mismo empleador pueden ser de origen extranjero. Esta cuota atenta contra la eficiencia, obstaculiza la contratación formal y debe ser adecuada para enfrentar el escenario demográfico en Chile que está cambiando rápidamente hacia un mayor envejecimiento de la población. De esta manera, se requiere eliminar esta cuota de contratación, en línea con las recomendaciones de la Comisión Nacional de Productividad (2016). Sin embargo, el proyecto de ley presentado por el Gobierno solo alivia la restricción, estableciendo un guarismo de 25% en vez de 15%. Por tanto, si bien es un avance, es insuficiente, ya que no existen razones técnicas para justificar la existencia de esta cuota.

Cabe destacar que un elemento positivo del proyecto de ley ingresado por el Ejecutivo es que flexibiliza la restricción de ciudadanía para ingresar a la Administración del Estado, permitiendo ejercer también a aquellos extranjeros poseedores de un permiso de residencia, lo que posibilitará aprovechar los beneficios de la inmigración también en el sector público, promoviendo la eficiencia. También, dependiendo de cómo quede establecido finalmente, resulta positiva la creación del permiso de visitante, ya que permite sincerar una situación de búsqueda de empleo que en la actualidad muchas veces las personas no pueden declarar honestamente, y que se disfraza bajo un formato de supuesto turista, lo que termina más tarde en informalidad, que es el germen para los abusos laborales, en cobros de arriendos, para la generación de mafias falsificadoras de contratos de trabajo y otros vicios.

Por supuesto, no todos los desafíos son materia de ley. Dependiendo del país de origen de los inmigrantes, algunos de los trabajadores tienen serias dificultades con el idioma y barreras culturales, lo que resulta particularmente complejo para la integración laboral de ciertos segmentos de inmigrantes. Varios países de la OCDE tienen programas de entrenamiento, ya que el no entender el idioma puede ser una barrera extremadamente importante. En Chile esto se resuelve en algunos casos gracias al trabajo voluntario de ONGs que realizan capacitaciones, pero sigue siendo un desafío en materia laboral.

También es urgente promover políticas de información activa sobre los derechos y deberes de los trabajadores inmigrantes y sus empleadores. La divulgación de información clara, amigable y precisa sobre diversos aspectos legales y regulatorios facilita la integración de los inmigrantes al mercado laboral y contribuye a reducir situaciones de abuso. Considerando la acelerada incorporación del trabajo inmigrante en el mercado laboral, esto se vuelve cada vez más relevante.

En definitiva, si bien existen desafíos de diversa índole, hay varios en los que existe consenso y que pueden ser abordados desde ya, especialmente con el actual proyecto de ley de migraciones, pero que lamentablemente se encuentra aún en primer trámite constitucional y con urgencia simple. Esperemos que pueda ver la luz durante la actual administración. Muchos chilenos e inmigrantes lo agradeceremos.

Columna publicada en El Mostrador.