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Columnas

05 Marzo 2019 | Hans Schlechter | Laboral

Desarmemos nuestro caballo de Troya

Muchas veces concebimos algo como positivo cuando en realidad nos trae graves consecuencias. Esta idea se ilustra perfectamente con el mito griego del caballo de Troya. En la mitología griega, este conflicto bélico entre los aqueos y la ciudad de Troya finalizó cuando los troyanos ingresaron a su ciudad fortificada un caballo de madera gigante, recibido de los aqueos, como signo de su victoria, sin saber que éste en su interior cargaba a los soldados griegos que llevarían a la caída de la ciudad. Pues, algo similar está sucediendo hoy en día con la Indemnización por Años de Servicio (IAS). La opinión pública percibe a la IAS – nuestro caballo de Troya – como un derecho adquirido por los trabajadores, sin darse cuenta de que termina siendo una trampa para ellos mismos, por las distorsiones que provoca en el mercado laboral.

La IAS trae consigo una serie de consecuencias negativas para los trabajadores, especialmente en un mercado que está atravesando un proceso de evolución y adopción tecnológica. La IAS, al encarecer el empleo, desincentiva la contratación, haciendo más atractivo el uso de las nuevas tecnologías, lo que perjudica especialmente a los segmentos de trabajadores de menor calificación. También podría frenar el incremento de remuneraciones ante aumentos de productividad laboral. Como la indemnización se basa en el último salario, estos incrementos  aumentan el pasivo contingente de las empresas; esto es, el monto a pagar al momento de un eventual despido por necesidades de la empresa. Por último, el pago de la IAS puede precipitar la quiebra en una situación de dificultad financiera, asumiendo el trabajador parte el riesgo de la bancarrota. En resumen, la posible indemnización la paga el trabajador, ya sea con menores oportunidades laborales o con menores remuneraciones. Así, la IAS podría eventualmente reducir los incentivos para capacitarse o embarcarse en procesos de reconversión laboral, lo que es contraproducente en un contexto laboral en que la formación continua está tomando un rol fundamental.

Las autoridades dieron a entender que modificar la IAS no es prioritario dentro de la actual agenda laboral. Sin embargo, esta política es una de las más perjudiciales para tener un mercado laboral dinámico. En efecto, de acuerdo al Foro Económico Mundial, las rigideces del mercado laboral en Chile son el factor más problemático para hacer negocios y nos posiciona en el puesto 124 de 140 en el ranking de costos de contratación y despido. Por lo mismo, modificar la IAS continúa siendo un desafío esencial, ya que ignorar el caballo de Troya dentro de nuestras paredes continuará desincentivando la creación de empleo, exacerbando los impactos negativos de los avances tecnológicos en algunos segmentos de trabajadores.

Columna publicada en La Tercera