cerrar flex-next flex-prev icon-excel icon-facebook icon-flickr-gray icon-flickr icon-fullscreen icon-gal-next icon-gal-prev icon-ham icon-instagram icon-less-blue icon-less icon-linkedin icon-lupa icon-mail icon-menu icon-more-blue icon-more icon-reader icon-share icon-twitter play

Columnas

21 Febrero 2019 | Juan Bravo | Laboral

¿Es positiva la caída del empleo por cuenta propia?

Las últimas cifras de empleo del INE para el trimestre octubre-diciembre 2018 mostraron una disminución anual de 23.793 trabajos por cuenta propia. Para evaluar si esto es algo positivo, es crucial identificar las características de dichos empleos.

Un primer aspecto dice relación con la formalidad. Hasta hace poco tiempo no disponíamos de esta información, pero a partir de los datos del trimestre julio-septiembre de 2018 en adelante, es posible analizar la creación anual de empleo de acuerdo a su situación de formalidad. En el caso de los trabajadores independientes, como los empleos por cuenta propia, para ser clasificado como ocupado formal se requiere que la unidad o actividad económica de la que es dueño el trabajador tenga registro ante el SII, o tenga contabilidad que permita separar los gastos del negocio de los gastos del hogar. Esta distinción es clave, porque el empleo por cuenta propia que importa reducir es el informal, que tiene alta precariedad. De acuerdo a los datos procesados de la última Encuesta Suplementaria de Ingresos, mientras el ingreso promedio mensual de los ocupados por cuenta propia formales se ubica en $ 531 mil, entre quienes ejercen este mismo formato de empleo pero de manera informal, la cifra es de apenas $ 208 mil en promedio.

El trimestre octubre-diciembre de 2018 revela que la caída anual de casi 24 mil trabajos por cuenta propia se descompone en una destrucción de 33 mil formales y un aumento de 9 mil informales. Si bien es positivo que el ritmo de incremento del empleo por cuenta propia informal sea relativamente bajo, que se esté destruyendo empleo formal no es una buena noticia y ensombrece el panorama laboral positivo marcado por el repunte del empleo asalariado formal en 2018 (esto último, una tendencia reflejada tanto en la encuesta de empleo del INE como en los registros administrativos de la Superintendencia de Pensiones).

Un segundo aspecto relevante es el subempleo. Si consideramos sélo el subempleo por insuficiencia de horas -es decir, trabajos de jornada parcial (30 horas semanales o menos), pero realizados de forma involuntaria, ya que al trabajador estaría disponible para trabajar más horas en forma inmediata-, la caída de los casi 24 mil empleos por cuenta propia se descompone en un aumento de 8 mil que sí tienen esta característica, mientras que se destruyen 32 mil sin subempleo horario. Si además consideramos el subempleo por calificaciones -es decir, que el trabajo que desempeña la persona implica una utilización insuficiente de sus competencias laborales-, el aumento anual de los cuenta propia subempleados se empina a casi 19 mil, y por ende, hubo una destrucción de 43 mil cuenta propia sin presencia de subempleo.

Por lo tanto, la caída anual en el empleo por cuenta propia se debe mayoritariamente a una destrucción de trabajos formales y sin subempleo, vale decir, de emprendimientos de mejor calidad.

En consecuencia, hay que tener cuidado con los análisis (y con los festejos), porque no necesariamente una caída del trabajo por cuenta propia es positiva. Antes no disponíamos de cifras de informalidad, pero ahora sí, por lo que es necesario complementar el examen del mercado laboral con esta información para no incurrir en interpretaciones equivocadas. Las complejidades del mercado laboral exigen realizar análisis más detallados, en especial existiendo la información para hacerlo, para poder comprender mejor la realidad y ejecutar políticas públicas acorde a ello.

Columna publicada por Diario Financiero