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Columnas

Formación 4.0

La opinión pública se ha centrado en cómo la automatización pone en riesgo nuestros puestos de trabajo, un nuevo paradigma donde la tecnología sustituiría al ser humano en sus actividades. Por ejemplo, McKinsey (2017) menciona que el potencial de automatización para Chile es de un 49% de los empleos. Desde Clapes UC hemos reiterado que un escenario de desempleo tecnológico masivo es improbable en el corto plazo, ya que el proceso de automatización, si bien es permanente, es paulatino. Además, los estudios no consideran las oportunidades de empleo que genera la industria 4.0, lo cual no significa que estemos libres de los desafíos que la automatización impone.

Para estar preparados es clave desarrollar habilidades complementarias a la automatización, las que se relacionan con la inteligencia socioemocional —como trabajar en equipo y la comunicación efectiva—, con la resolución de problemas y con la alfabetización digital. Según datos de la Encuesta de Habilidades de Adultos 2015 (OCDE), estamos atrasados en esta materia. Los adultos chilenos presentan un deficiente desempeño tanto en comprensión lectora como en matemáticas, muy por debajo del promedio de los países OCDE. Un 53% de los adultos chilenos tienen dificultades para entender textos escritos, contra un 19% de los adultos OCDE. En matemáticas, el 62% de los adultos tiene dificultades para usar e interpretar información numérica, comparado con un 23% promedio OCDE.

Esto debería encender señales de alerta: uno, porque aquellos jóvenes que carezcan de habilidades como realizar cálculos sencillos o entender lo que leen están en una preocupante desventaja frente al cambio tecnológico, y dos, porque la formación continua se vuelve fundamental para adaptarse a un mundo rápidamente cambiante. Debemos dejar de preocuparnos por las profecías de desempleo tecnológico y empezar a ocuparnos ya de los desafíos presentes: la formación 4.0. Hay que preparar a la fuerza laboral futura priorizando las destrezas requeridas por una economía tecnologizada, así como también inculcarles la formación continua. También hay que recapacitar a la fuerza laboral actual: ya existen países, como México, Singapur o Francia, que impulsan políticas activas para complementar la reconversión productiva de las empresas. Hacernos cargo ahora es la única forma de aprovechar las ventajas del avance tecnológico.

Columna publicada en La Segunda.