cerrar flex-next flex-prev icon-excel icon-facebook icon-flickr-gray icon-flickr icon-fullscreen icon-gal-next icon-gal-prev icon-ham icon-instagram icon-less-blue icon-less icon-linkedin icon-lupa icon-mail icon-menu icon-more-blue icon-more icon-reader icon-share icon-twitter play

Columnas

Hacer grande al planeta nuevamente

“Make our planet great again” es el eslogan con el que el presidente francés Emmanuel Macron reafirmó su liderazgo en el Acuerdo de Paris sobre el cambio climático. Más allá de la alusión directa a la oposición del presidente estadunidense sobre el acuerdo, este 12 de diciembre Macron lideró el encuentro de líderes “One Planet Summit” principalmente para acelerar los pasos de implementación del acuerdo del cambio climático.

Son tres objetivos en los que el encuentro hace hincapié: La adaptación, la mitigación y la movilización de recursos para financiar las políticas publicas tanto del sector público como privado de esta manera evitar el incremento de la temperatura promedio del mundo por encima de los 2ºC.

El mundo emergente es el llamado a ser el protagonista en la realización de estos objetivos. Si hablamos de adaptación al cambio climático, la carencia en infraestructura es el principal argumento por el cual partir para generar una adaptación a fenómenos que se mostraban extremos en el pasado, y que dado el cambio climático, se ven incrementados en la frecuencia de ocurrencia. Un ejemplo por demás actual es el de Puerto Rico, una nación afectada severamente por un huracán que según el profesor Amir Jina de la Universidad de Chicago tardará en promedio 20 años en recuperar el nivel de bienestar en base a la experiencia empírica.

De igual manera, si enfocamos los esfuerzos de las políticas públicas en la mitigación el desafío se encuentra en la heterogeneidad de los diversos sistemas de tarificación del carbono. Un reciente estudio de los profesores Mehling (MIT), Metcalf (Tufts) y Stavins (Harvard) señala que en el proceso de mitigación el acuerdo de Paris logró uno de los dos requisitos importantes para su implementación que es la base de participación y ahora el desafío es lograr una ambición colectiva que permita la mitigación necesaria para lograr la meta. En este aspecto, la complementariedad de políticas ya sea de tipo fiscal como un impuesto al carbono o de manera regulatoria como un esquema de cuotas a las emisiones deben ser entendidas en una misma escala para poder ser agregadas en torno a la misma meta de reducción. Según las diversas realidades y contextos el desafío de la complementariedad permitirá una mitigación efectiva para evitar el incremento de la temperatura en el planeta.

Finalmente, la movilización de recursos financieros y humanos es el motor que permitirá la materialización de los dos objetivos anteriores. En particular, una de las señales más importantes realizadas también en esta semana, el la emitida por el Banco Mundial al parar de financiar actividades de extracción de gas y petróleo desde 2019. Además, un actor multilateral tan importante, se propone a ser el catalizador del financiamiento de obras de mitigación y adaptación siendo el puente del sector privado y los gobiernos.

Claramente, estos tres objetivos junto a los antecedentes de las agendas de desarrollo en las regiones del mundo presentan este desafío como uno de los más complejos en la historia de la humanidad. El “Hacer grande al planeta nuevamente” implica un gran esfuerzo social pero principalmente económico, donde la administración de los recursos escasos debe ser administrados lejos del populismo y en base a la evidencia y rigurosidad de los datos.

Columna publicada en La Tercera.