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Columnas

15 Abril 2018 | Sergio Urzúa | Otros

Heterosexual por secretaría

La pregunta ha dado vueltas hace rato: ¿Qué porcentaje de las parejas viviendo bajo el mismo techo son homosexuales en Chile? ¿Será cercano al 1% que se estimó, por ejemplo, en los EE.UU. en base a la encuesta ACS (American Community Survey) del 2009? A continuación, el periplo para dar con la respuesta.

Para comparar el número local con el de EE.UU., el punto de partida fue la encuesta Casen 2009. Mirando su cuestionario, uno podría creer que dar con el dato sería sencillo. En primer lugar, para cada persona en la muestra se define el parentesco con el “jefe” o “jefa” del hogar, asignando un código específico a la alternativa “pareja legal o de hecho”. De ahí, la identificación de las parejas es directa. Luego, se asigna “hombre” o “mujer” a cada individuo, teniendo el encuestador que preguntar el sexo solo si este “no es evidente”. Así, para calcular cuántas parejas del mismo sexo conformaban hogares en Chile, bastaría contar el número de casos en los que la jefa (jefe) tenía un acompañante mujer (hombre), y voilà.

¿La respuesta? De acuerdo a la encuesta, entre los más de tres millones de parejas que habitaban la misma vivienda y compartían un presupuesto alimentario en 2009, ¡ni una sola era homosexual! El resultado se repite en los años anteriores. Increíble.

Algo debía explicar el resultado y quizás el sistema de validación de datos de la misma Casen ofrecía pistas. Por de pronto, este busca que las respuestas a preguntas relacionadas sean coherentes. Entonces, en una de esas, una pareja conformada por dos mujeres podría haber generado una “incoherencia” en la encuesta, forzando una “corrección” estadística.

No fue fácil confirmar la hipótesis, pero todo sugiere que sí existía un sesgo heterosexual en la encuesta. Más precisamente, al parecer, su sistema de validación transformaba automáticamente todo acompañante homosexual del jefe/a del hogar en “otro familiar”, generando así solo parejas heterosexuales por secretaría (uno no para de sorprenderse).

Afortunadamente, luego del 2009 el algoritmo se corrigió. En la Casen 2011, de 3,3 millones de parejas conformando núcleos, 0,01% eran del mismo sexo. En el 2013, la cifra aumentó diez veces, alcanzando el 0,1%. Y Casen 2015, que se tomó la diversidad sexual en serio, elevó el porcentaje a 0,4%. Aún lejos del 1% gringo, pero no tanto.

Y de la última encuesta aparecen otros resultados interesantes. Por ejemplo, un 6% de las parejas homosexuales reportan vivir con hijos de uno de los miembros; las parejas de mujeres tienen en promedio un 14% menos de ingresos que las heterosexuales (controlando por educación) y entre las mismas la depresión es tres veces más común que en el resto. Son cifras que hablan de una realidad hasta hace poco oculta. Conocerlas es un primer paso, pero, claro, de muchos más.

Columna publicada en El Mercurio.