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Columnas

Infraestructura vial frente a lluvias extremas

Aun cuando la incidencia de eventos sísmicos y volcánicos ha afectado considerablemente la conectividad del país en los últimos años, las lluvias extremas siguen siendo uno de los fenómenos que dañan con mayor ocurrencia a la red vial. Así quedó demostrado nuevamente en la Región de Atacama, declarada zona de catástrofe tras el último temporal, donde el MOP estimó que se deberá invertir al menos 3.000 millones para reparar los daños que dejó el sistema frontal.

Sí, los fenómenos hidrometeorológicos superan a los eventos sísmicos y volcánicos, entre los riesgos naturales que más inciden en la conectividad nacional. Esto según los resultados de la primera etapa de un estudio vial entre la Universidad Católica y la Universidad de Concepción, apoyado por Fondef, MOP, Onemi y Copsa, que analizó el riesgo en que se encuentra la conectividad nacional ante las principales amenazas naturales.

Las precipitaciones extremas afectan en gran medida a puentes y protecciones fluviales, pero con un efecto más acotado en comparación a un terremoto. Por ser eventos de flujos de agua a gran velocidad, erosionan las bases de los puentes, llegando a provocar el colapso de éstos en algunos casos. Además, este tipo de amenazas tienen más probabilidades de socavar las cepas de los viaductos ubicados en pendientes elevadas.

Sin duda, la identificación de estos y otros elementos de la red vial representa una oportunidad para desarrollar y aplicar modelos de riesgo, y proponer estrategias de mitigación frente a las diferentes amenazas de origen natural. En Chile no existen modelos objetivos para evaluar el nivel de riesgo en que se encuentra la infraestructura vial, considerando la historia de sismos, tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones o aluviones que han definido las rutas longitudinales y laterales que unen el país.

Dichos modelos no sólo permitirían evaluar escenarios y asignar estrategias de mitigación en infraestructura, sino que también ayudarían a evitar que los usuarios y el Estado asuman los sobrecostos que involucra la reposición dañada por fenómenos hidrometeorológicos, sísmicos y volcánicos, como los más de US$ 252 mil millones que Vialidad tuvo que destinar en costos de emergencia para recuperar la conectividad afectada por el 27F, Pisagua, Volcán Calbuco y el aluvión de Atacama de 2015.

En este sentido, integrar la gestión y cuantificación del riesgo a nivel de red, considerando las rutas alternativas y los costos asociados a los cortes de vías, entre otros aspectos, resulta clave para los próximos pasos que demos en pos de disminuir el impacto socioeconómico de las catástrofes de origen natural y de avanzar hacia redes resilientes para nuestro país.

Columna publicada en el Diario Financiero.