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Columnas

10 Julio 2019 | Álvaro Erazo | Salud

Ley Fármacos 2

Es paradójico pero cierto. Pese al aparente acuerdo político respecto a lo que se espera alcanzar con el proyecto de ley conocido como “Fármacos 2”, éste aún sigue entrampado en la Cámara. La pregunta que surge es ¿por qué puede tomar tanto tiempo legislar un área en la que aparentemente existe pleno acuerdo y que además ya ha sido regulada anteriormente?

Las razones que motivaron la regulación de este mercado fueron las condiciones particulares que lo caracterizan. Algunas de estas condiciones son la presencia de patentes y la asimetría de información entre médicos y pacientes, entre otras. El mercado farmacéutico es complejo y en particular amerita un esquema regulatorio que garantice un equilibrio justo entre los distintos intereses en juego, sin olvidar el propósito de garantizar acceso justo y calidad a la población.

Se sabe que el gasto farmacéutico está asociado con los niveles del PIB per cápita, así como con el gasto total en salud, la demografía y las prioridades de la política nacional. Estos factores también afectan la demanda y, en última instancia, pueden tener un impacto tanto en los precios de los fármacos como en la disponibilidad general de productos farmacéuticos en diferentes países. Si bien es cierto que la literatura no es concluyente respecto de los efectos que tienen medidas como las de control directo de precios, tampoco deja de ser verdad que a la fecha no existe otro camino alternativo que permita a los gobiernos disminuir el precio de los medicamentos con el fin de hacer razonable su acceso. El mercado farmacéutico es uno de los mercados más regulados a nivel global. Y medidas como las que hoy están siendo debatidas en el marco de “Fármacos 2”, no implican mayores riesgos ni tampoco son el resultado de “una irracionalidad estatista” en Chile.

Como complemento, el gobierno también debería centrar su atención en otros enfoques regulatorios. Ámbitos como el diseño de compras públicas estratégicas de medicamentos son un mecanismo esencial para la inserción de nuevos actores al mercado local. La exigencia de una efectiva trazabilidad que garantice el acceso a los medicamentos del fondo de farmacia (Fofar), y la creación de un arancel y copago para un listado de medicamentos en la modalidad de libre elección tanto de Fonasa como de las Isapres, contribuiría a disminuir drásticamente la carga al bolsillo de las personas.

Sin duda Chile tiene aún un largo camino que recorrer en materia de regulación del mercado farmacéutico. Estos cambios ameritan la convergencia de todos los intereses con el fin de lograr un equilibrio entre la provisión de medicamentos a un precio razonable y el fomento y desarrollo de la industria. Una buena regulación implicará no solo evitar los gastos catastróficos de las personas, sino el ahorro de miles de pesos para las familias y el Estado, garantizando la calidad de los productos, y un paso sustancial para el logro de un sistema de salud que haga posible la universalidad en salud.

Columna publicada en La Tercera