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Columnas

Los cinco valores de los líderes públicos

Esta es la época de las graduaciones en Estados Unidos, época donde las universidades invitan a algunas de las personalidades más célebres del mundo para que den su testimonio a las mentes jóvenes que se están graduando.

Estos testimonios han dado pie a grandes discursos, entre ellos, el pronunciado la semana pasada por Doug Elmendorf, decano de la Facultad de Gobierno de Harvard. El discurso versó sobre lo que en su opinión son “los cinco valores que todos aquellos que tratan de hacer mejores políticas públicas deberían tener”. Los invito a escuchar el discurso, pero por mientras veamos algunas ideas que me parecieron importantes.

Primer valor. Los líderes públicos deben apoyarse en la investigación y el análisis, y respetar la evidencia resultante en la toma de decisiones. Esto no significa entregar las políticas públicas a los académicos, pero sí considerar la evidencia disponible al momento de decidir las políticas a implementar.

Segundo valor. Los líderes deben estar convencidos del valor de cada persona, sin discriminación de género, raza, visión política, religión, status económico, orientación sexual o alguna otra característica. Esto implica preocuparse por su libertad e inclusión. Si de verdad creen en el valor de cada persona, deben creer en el derecho que tienen las personas de vivir sus vidas como ellas elijan.

Tercer valor. En vez de descartar o ignorar a aquellos con los que discrepan, deberían escucharlos, tratar de entenderlos y encontrar maneras de tender puentes entre las opiniones; sin abandonar sus principios, pero permitiéndose avanzar.

Cuarto valor. Procurar que el gobierno y las instituciones de la sociedad civil actúen de manera efectiva en pos del interés público. Lograr esto requiere de varias cosas, entre ellas: un proceso político que refleje la voluntad de las personas, una sociedad civil fuerte, una prensa libre y una excelente administración pública. Para actuar de manera efectiva no basta tener visión, sino entregar servicios que funcionen bien para los ciudadanos. Como decía Thomas Edison, “visión sin ejecución es alucinación”.

Quinto valor. Los líderes deben focalizar su atención en aquellos en desventaja económica o social, para que todos tengan la oportunidad de desarrollarse en sus vidas. Esta preocupación y compasión no es sólo un imperativo moral, sino que también una necesidad práctica para construir sociedades cohesionadas.

Estos cinco valores no dejan de ser la opinión personal del decano, pero en un año en que tenemos que elegir a nuestros representantes y definir los programas de gobierno, vale la pena cuestionarse cuáles son los principios y valores que deberían guiar a estos. Repasar estos valores también puede ser bueno no sólo como exigencia para nuestros representantes, sino que para un análisis personal. A cada uno le puede costar un valor distinto. Algunos se jactan de ser muy tolerantes respecto de la diversidad sexual, pero son incapaces de escuchar a aquellos que piensan distinto. Algunos tienen una especial preocupación por los desfavorecidos, pero proponen políticas sin ningún tipo de evidencia de su impacto. Por el contrario, algunos serán muy rigurosos y responsables al momento de proponer una nueva política, pero carecen de compasión.

El año eleccionario avanza y los candidatos se comienzan a definir. Ojalá les exijamos a nuestros representantes que cumplan con estos valores y cumplamos nosotros mismos lo que a ellos les exigimos.

Columna publicada en el diario Pulso.