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Columnas

Productividad de los honorables

La imagen se viralizó esta semana: Decenas de sillones vacíos en la Cámara de Diputados. ¿Qué pasó? En dos oportunidades las sesiones no pudieron iniciarse por el reducido número de parlamentarios presentes. La población reaccionó con molestia. Sin embargo, ¿podemos inferir de este tipo de situaciones que los honorables flojean?

Toma un par de horas, pero desde la página web del Congreso se puede extraer la información necesaria para analizar la asistencia de los honorables. ¿Qué dicen los datos? Desde marzo de 2014, en promedio, cada diputado se ha ausentado de 31 sesiones, una tasa de inasistencia en torno al 8%. Y la cifra aumenta en fechas “estratégicas”. Por ejemplo, el jueves 2 de abril de 2105, anticipando el Viernes Santo, la inasistencia fue de un 12,7% (15 diputados en total, de los cuales cinco reportaron “misión oficial con salida del país”). Lo propio pasó en la víspera de la Semana Santa del 2016: 16 se ausentaron el jueves 24 de marzo (13,5%), cinco sin justificación (datos excluyen a desaforado).

Impresentable, ¿no? La verdad es que no me queda tan claro. Primero, dados los tediosos debates en el Congreso, esperaba números mayores. Segundo, respecto del comportamiento estratégico, ¿Ud. tiraría la primera piedra?

Así que antes de despotricar, primero reflexionar: ¿afecta la inasistencia la productividad de los honorables? Tomemos por ejemplo el número de mociones presentadas. Desde marzo de 2014, cada diputado ha presentado en promedio casi 71 mociones. Del cruce de estas cifras con asistencia se estima que un incremento de cuatro ausencias reduciría el número de mociones en una unidad. ¿Y leyes publicadas? A la fecha, cada diputado ha impulsado en promedio tres proyectos que terminaron siendo leyes de la República (un 10% no cuenta con leyes a su haber), estimándose que 50 días de inasistencia equivaldrían a una ley menos por parlamentario.

Quizás evidencia de este tipo llevó a la corporación a actuar. ¿Qué se plantea? Un sistema de asistencia más exigente que registrará el minuto exacto de ingreso y el tiempo presente en la sesión. Esto complementado con la propuesta neoliberal impulsada por el presidente de la Cámara, el diputado Osvaldo Andrade, de aumentar las multas económica por inasistencias injustificadas. (Es notable cómo los principios del capitalismo emergen incluso entre aquellos que los desdeñan).

Estas ideas son buenas para la galería, pero no aumentarán la productividad de los diputados. ¿Es suficiente llenar los sillones? ¿Importa cuántos segundos el diputado está presente? ¿No se es más efectivo pasando tiempo en el distrito que escuchando discusiones inconducentes? ¿No será necesario pensar en participación remota a sesiones? Y más de fondo, ¿cómo medimos la productividad del Parlamento? ¿Cómo la informamos para impulsar la confianza ciudadana? Estamos de acuerdo. Hay una inasistencia que preocupa, pero es la del Congreso a este debate.

Columna publicada en El Mercurio.