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Columnas

30 Octubre 2017 | Arturo Cifuentes | Otros

Riesgo de Monedas

Consideremos el caso de una empresa chilena, una fábrica de muebles por ejemplo, cuyos ingresos y gastos son en pesos y que tiene que hacer en el futuro un pago en dólares. En este caso es muy razonable que el gerente de finanzas use productos derivados de cobertura (opciones, futuros o swaps) para mitigar el riesgo cambiario. Es decir, para protegerse en la eventualidad de que el dólar se encarezca demasiado con relación al peso. De hecho, si el gerente de finanzas se vanagloriara de no haberse cubierto y gracias a esto haber generado ganancias adicionales (es decir, por haber apostado a una valorización del peso con relación al dólar), lo lógico sería despedirlo. La razón es simple: este gerente está transformando a la fábrica de muebles es un vehículo de inversión en monedas. Invertir en monedas es por supuesto una actividad totalmente legítima. Pero lo lógico es que una fábrica de muebles se gane su plata vendiendo sillas, roperos, cómodas o mesas, y no especulando en monedas.

Veamos ahora el caso de un inversionista domiciliado en Chile que compra acciones de Apple. Las acciones de Apple se transan en la bolsa norteamericana (Nasdaq) en dólares. Es razonable pensar que este inversionista deba usar instrumentos de cobertura para mitigar el riesgo cambiario (el riesgo dólar/ peso)? En términos más precisos, lo que el inversionista quiere evitar es una situación en que las acciones suban de precio en dólares, pero después de la conversión a pesos termine con una pérdida.

La similitud entre ambos casos parece ser, a simple vista, grande. Y la conclusión “lógica” pareciera ser que lo prudente es usar instrumentos de cobertura. Pero la realidad es más complicada. Lo cierto es que si bien las acciones de Apple se transan en dólares, el dólar es solo la unidad en que se expresa el valor de la acción.

Si el inversionista está comprando las acciones esperando que estas suban de precio, y está dispuesto a tolerar también el riesgo de moneda (valorización del peso con relación al dólar), lo lógico es que no haga nada. Es decir, que compre las acciones y punto.

Pero qué pasa con el inversionista, que ingenuamente, está dispuesto a asumir el riesgo Apple, pero no el riesgo cambiario? Es posible que pueda obtener una exposición a Apple sin tomar el riesgo cambiario? Es posible hacer una operación de cobertura que aisle el riesgo dólar/peso?

La respuesta no es tan simple. Dejemos de lado que el inversionista no sabe cuando va a vender sus acciones (al contrario de la fábrica de muebles que tiene que hacer un pago específico en una fecha pre-acordada). Lo concreto es que es difícil saber cómo el precio de la acción de Apple variará en función de los ajustes de monedas. Apple tiene ingresos y gastos en una multitud de monedas, y es imposible para un inversionista saber cómo estas múltiples exposiciones afectan el valor de la acción. Más aun, el valor de la acción de Apple depende, entre muchas otras cosas, de la política de cobertura que haya implementado la gerencia de finanzas de Apple, una información que está fuera del alcance de un inversionista. En resumen, es iluso pensar que bajo estas condiciones de incertidumbre alguien pueda estructurar una cobertura cambiaria efectiva.

Ahora bien, que pasaría si nuestro ingenuo inversionista, asustado de tomar riesgo cambiario, decidiera invertir en una empresa chilena que se transa en pesos en el mercado bursátil local, para evitar el riesgo peso/dólar?

La verdad es que dependiendo del tipo de empresa, podría tener un riesgo dólar/peso incluso superior a invertir en Apple. Basta considerar una empresa cuyos gastos sean mayoritariamente dictados por mercados globales (petróleo, por ejemplo) y sus ventas sean todas a mercados locales y en pesos.

En resumen, el riesgo de moneda es fácil de identificar, pero difícil de mitigar, al menos en el caso de un inversionista que participa en una empresa global con múltiples fuentes de ingresos y gastos. Evidentemente, esto no tiene nada de malo. Lo malo es tomar riesgos sin saber que uno está expuesto a ellos.

En un mundo globalizado, si bien es fácil diversificarse, también es más fácil estar expuesto a riesgos difíciles de identificar y mitigar. Y la magnitud del riesgo cambiario es uno de ellas.

Columna publicada en El Mercurio.